Bill Baird fundó la empresa en 1981 con tres metas distintivas. Una era buscar de manera activa los proyectos más desafiantes, donde sea que se encontrasen. Otra fue anticipar métodos científicos y de ingeniería allí donde el agua y la tierra se juntan. Y la tercera fue divertirse haciéndolo. (Sí, diversión.) Por supuesto, es diversión con un propósito. Sabemos que disfrutar lo que hacemos nos ayuda a pensar y actuar de manera más holística — y menos reactiva — que la mayoría. Nos permite desarrollar relaciones abiertas y francas con nuestros clientes. No es de sorprender que atraigamos a los mejores empleados del mundo. Los resultados hablan por sí solos.
